Skip to main content Scroll Top
Top 5 de esta semana
Noticias populares
Boca de Tomates queda cubierta de arena tras el paso de los huracanes Polo y Rachel

El fuerte oleaje asociado con los huracanes Polo y Rachel cubrió de arena parte de la zona restaurantera y de cabañas de Boca de Tomates, en Puerto Vallarta, Jalisco. Al menos 20 establecimientos resultaron afectados y el acceso a la playa se complicó para habitantes y visitantes.

La acumulación de sedimentos transformó el paisaje de esta franja costera, ubicada cerca del límite entre Jalisco y Nayarit. Restaurantes, ramadas y cabañas quedaron parcialmente sepultados, mientras muebles, electrodomésticos y otros objetos fueron dañados por el agua y las olas.

Daños en restaurantes y cabañas

Entre los afectados se encuentra Juan Manuel Bernal, integrante de una cooperativa y propietario de una cabaña en la zona. El oleaje destruyó prácticamente su espacio de trabajo y descanso, donde la arena cubrió el refrigerador, la cocina, la cama, la sala y otros bienes.

Los daños se suman a las afectaciones registradas en septiembre, cuando el oleaje provocado por Polo golpeó con fuerza la costa de Puerto Vallarta. Reportes locales señalaron que más de 10 ramadas de Boca de Tomates perdieron mobiliario y parte de sus estructuras.

La llegada de Rachel incrementó la preocupación entre los habitantes, debido a que el mar volvió a avanzar sobre la línea de playa. Además de la arena acumulada, las familias enfrentan dificultades para retirar los sedimentos, recuperar sus pertenencias y reabrir sus negocios.

Una zona turística y ambientalmente vulnerable

Boca de Tomates es una zona donde varias familias dependen de los restaurantes, las cabañas y el flujo de visitantes. La obstrucción del camino y las condiciones de la costa redujeron el acceso a los establecimientos, lo que complicó la actividad turística y la recuperación económica de los comerciantes.

En las inmediaciones también opera un campamento tortuguero, cuya infraestructura resultó afectada por el oleaje de Rachel. El agua rebasó áreas destinadas a la protección de nidos y fue necesario realizar labores de limpieza, rehabilitación y recuperación.

La zona se encuentra además cerca de una desembocadura y de espacios donde habita fauna silvestre, incluidos cocodrilos. El movimiento de la arena alteró la franja donde convergen el río, la vegetación y el océano Pacífico.

Mientras los habitantes intentan retirar la arena y evaluar las pérdidas, persiste la preocupación por nuevos episodios de fuerte oleaje. Para los comerciantes de Boca de Tomates, la recuperación dependerá de que mejoren las condiciones del mar y puedan restablecerse los accesos y las actividades turísticas.

Artículos relacionados
Más noticias