El director libanés Cyril Aris presentará A Sad and Beautiful World en la tercera edición del Festival de Cine Libanés en México, donde la película busca mostrar una imagen de Beirut que va más allá de la guerra y la crisis. El filme sigue a Nino y Yasmina, una pareja que se reencuentra después de varios años en una ciudad marcada por la incertidumbre política y social.
La cinta, presentada en el Festival Internacional de Cine de Venecia, aborda temas como el amor, el tiempo, la migración y la posibilidad de formar una familia en un país donde los conflictos forman parte de la vida cotidiana. El Festival de Cine Libanés en México celebrará su tercera edición del 21 al 23 de agosto en el Centro Libanés.
Una mirada distinta sobre Beirut
Aris considera que muchas personas relacionan automáticamente al Líbano con la guerra. Sin embargo, sostiene que quienes visiten actualmente Beirut también pueden encontrar espacios para convivir, divertirse y disfrutar de la ciudad pese a las dificultades que enfrenta el país.
A través de la historia de Nino y Yasmina, el cineasta explora la tensión entre el deseo de construir una vida y la incertidumbre sobre el futuro. La película plantea si tiene sentido formar una familia en un contexto donde las crisis económicas, políticas y sociales parecen no tener un final cercano.
Racionalmente parece que las cosas no van a mejorar, pero emocionalmente quieres seguir creyendo y construir una vida.
Para el director, el humor, el amor por la vida y la voluntad de seguir creando son herramientas con las que la sociedad libanesa enfrenta la adversidad. Esa resistencia también se refleja en la actividad artística del país, con cineastas, músicos y bailarines que continúan desarrollando sus obras a pesar de las crisis.
Rodar una historia de amor en medio del conflicto
A Sad and Beautiful World fue seleccionada para representar al Líbano en la carrera por el Oscar, un reconocimiento que Aris recibió con orgullo y con la responsabilidad de retratar de manera fiel la identidad de su país.
El rodaje enfrentó condiciones complejas. De acuerdo con el director, parte de la producción se realizó mientras el sur del Líbano era bombardeado y Beirut permanecía bajo amenazas constantes, lo que obligaba al equipo a combinar las preocupaciones de la vida diaria con las exigencias de la filmación.
Despertabas leyendo esas noticias y, unas horas después, estabas preocupado por si un plano funcionaba o si una actuación era la correcta.
La producción también tuvo que enfrentar la falta de financiamiento nacional para el cine libanés. Por ello, la película se realizó como una coproducción entre Líbano, Alemania, Estados Unidos, Arabia Saudita y Qatar, con apoyo adicional de Francia, Suiza y Marruecos.
Con esta obra, Cyril Aris propone una representación del Líbano en la que conviven la belleza, los sueños y la esperanza con el dolor y el sufrimiento. Esa coexistencia define el tono de una película que busca acercar al público a los rostros cotidianos de Beirut y a las historias de quienes todavía intentan construir un futuro.

