La comunidad de Guajes de Ayala, municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero, retomó sus actividades cotidianas después del despliegue de la Guardia Nacional, la Defensa y policías estatales en la zona, aunque sus habitantes mantienen preocupación por la permanencia de grupos delincuenciales.
La presencia de las fuerzas de seguridad se reforzó luego de denuncias sobre agresiones con armas de fuego y explosivos lanzados desde drones en comunidades de la sierra. Las autoridades realizaron recorridos para verificar la situación y brindar protección a la población.
El acceso a la cabecera municipal continúa cerrado
Aunque las familias han regresado a sus actividades, el camino que comunica con la cabecera municipal permanece descartado para el tránsito. El riesgo se concentra en quienes intentan cruzar por esa ruta, debido a los ataques atribuidos a células criminales que aún operan en el área.
La alternativa para conseguir víveres o realizar diligencias es desplazarse por la Costa Grande, a través del municipio de Tecpan de Galeana. Ese trayecto permite mantener el abasto, pero representa un recorrido más largo para los habitantes de Coyuca de Catalán.
La seguridad sigue siendo una condición frágil
El regreso a la normalidad no significa que la población considere resuelto el conflicto. La comunidad ha planteado que no habrá una paz duradera mientras los grupos delincuenciales no sean desarticulados y ha pedido que la presencia institucional se mantenga.
Las restricciones de movilidad también han impedido realizar cambios de comisarios en dos localidades, porque sus habitantes no pueden llegar a la cabecera municipal para completar esos procesos.
La situación de violencia además retrasó los tiempos de cosecha de maíz. Por ello, el restablecimiento de las actividades comunitarias convive con problemas de movilidad, abasto y seguridad que todavía requieren atención.

