El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos aseguró que no planea enviar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para patrullar de manera generalizada los centros de votación durante las elecciones legislativas de noviembre. La declaración ocurre mientras la votación anticipada ya está en marcha y aumentan las preocupaciones entre algunos electores.
La dependencia sostiene que no prepara operaciones dirigidas contra colegios electorales y que cualquier intervención respondería únicamente a circunstancias concretas, como una amenaza activa a la seguridad pública o la ejecución de una orden judicial contra una persona buscada. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha rechazado las advertencias sobre un despliegue amplio y las ha calificado como alarmismo.
La presencia de agentes enfrenta límites legales
La legislación federal prohíbe que funcionarios del gobierno envíen tropas o personas armadas a los lugares donde se celebran elecciones, salvo en circunstancias excepcionales relacionadas con la defensa frente a enemigos armados de Estados Unidos. Las restricciones abarcan los espacios donde se emite el voto y buscan evitar interferencias o intimidación durante el proceso electoral.
Organizaciones especializadas en derechos electorales consideran que la prohibición también debe aplicarse a los centros de votación anticipada, los buzones para entregar boletas y las oficinas electorales que reciben sufragios. La posible presencia de agentes cerca de esos sitios también podría generar cuestionamientos legales si afecta el acceso de los ciudadanos al voto.
Activistas preparan apoyo para los votantes
Grupos que representan a votantes latinos, negros y asiático-estadounidenses afirman que los mensajes del gobierno y el aumento de las operaciones migratorias han provocado temor, incluso entre ciudadanos estadounidenses. Advierten que la difusión de imágenes o reportes sobre agentes en un centro de votación podría desalentar la participación en otras comunidades.
Ante ese escenario, organizaciones comunitarias reclutan observadores, preparan asistencia legal y buscan informar a los electores sobre sus derechos. También se impulsan iniciativas para tranquilizar a los votantes en estados como Georgia, Michigan, Carolina del Norte y Ohio, donde se disputarán carreras relevantes para el control del Senado.
La administración de Donald Trump no ha anunciado un despliegue masivo del ICE en los centros electorales, pero tampoco ha cerrado por completo la posibilidad de intervenciones individuales. Por ello, autoridades electorales locales y grupos civiles se preparan para responder ante cualquier situación que pueda interrumpir o disuadir el ejercicio del voto.

