México se ubicó en el lugar 18 entre las economías con mayor paridad de género en 2026, pero permanece en la posición 117 de 145 en participación y oportunidades económicas. El análisis difundido el 13 de octubre de 2026 advierte que, aunque el proyecto de presupuesto para 2027 contempla más recursos etiquetados para igualdad, apenas 5% del Anexo 13 se destina a acciones relacionadas con las oportunidades económicas de las mujeres.
El país elevó su puntuación general de 64.6 a 78.7 entre 2006 y 2026. Sin embargo, el avance ha sido desigual: mientras educación y salud se mantienen cerca de la paridad y el empoderamiento político coloca a México en el octavo lugar mundial, la participación laboral, los ingresos y el acceso a puestos de liderazgo continúan representando los principales rezagos.
Persisten las brechas laborales y de ingresos
La participación de las mujeres en la economía alcanza 46%, frente a 75% entre los hombres. Además, por cada 100 pesos que perciben ellos, ellas reciben en promedio 86 pesos. La informalidad laboral afecta a 54% de las mujeres ocupadas y aumenta a 58% entre las madres.
Estas condiciones limitan el aprovechamiento del capital humano y reducen la competitividad del país. A escala mundial, el cierre de las brechas de género tomaría alrededor de 120 años al ritmo actual, equivalente a casi cuatro generaciones.
Programas sociales concentran la mayor parte del presupuesto
El Anexo 13, destinado a las erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres, concentra 72% de sus recursos de 2027 en tres programas: la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, con 46%; la Beca Universal de Educación Básica Rita Cetina, con 17%; y la Pensión Mujeres Bienestar, con 9%.
En contraste, los apoyos para mujeres productoras y las acciones de autonomía financiera representan 5% del presupuesto. En el Anexo 31, enfocado en la consolidación de una sociedad de cuidados, casi 78% de los recursos corresponde a transferencias, mientras que 7.2% se dirige a servicios de cuidado y 0.8% a infraestructura y equipamiento.
Propuestas para reducir la brecha económica
Entre las medidas planteadas se encuentra la incorporación de indicadores de resultados en los anexos de igualdad y cuidados. Estos indicadores permitirían medir el impacto de los programas en la participación laboral de las mujeres, las horas destinadas al trabajo de cuidados no remunerado y la cobertura de servicios.
También se propone ampliar y mejorar los servicios de cuidado infantil y de personas adultas mayores, fortalecer estancias, casas de día y modelos comunitarios, así como extender las jornadas escolares. Para ello, se requieren hojas de ruta estatales que coordinen la oferta pública, privada y comunitaria, además de priorizar infraestructura y servicios sobre transferencias en el Anexo 31.
El reto para México consiste en convertir los avances en representación política y paridad general en mejores condiciones de empleo, ingresos y autonomía económica para las mujeres. La asignación presupuestaria será un elemento central para determinar si las brechas comienzan a reducirse de manera sostenida.

