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Monterrey intensifica sus islas de calor por el predominio del concreto

La canícula mantiene temperaturas superiores a 40 grados en Nuevo León, pero el calor que afecta al área metropolitana de Monterrey también está relacionado con la forma en que se ha desarrollado la ciudad. El predominio de calles, edificios, estacionamientos y otras superficies impermeables favorece la formación de islas de calor, con diferencias de entre tres y nueve grados respecto a sectores con mayor cobertura vegetal.

Alrededor de 84% del suelo urbano está ocupado por concreto, vialidades, edificios y estacionamientos, mientras que las áreas verdes representan cerca de 16%. Esta distribución hace que las superficies absorban energía durante el día y la liberen lentamente por la noche, prolongando las altas temperaturas y reduciendo el descenso térmico durante la madrugada.

Las zonas más expuestas

Los municipios de San Nicolás de los Garza, Escobedo, Apodaca, Guadalupe y Monterrey concentran algunos de los puntos con mayor intensidad de isla de calor. También se identifican zonas relevantes en Pesquería, García, Cadereyta, Zuazua, El Carmen, Salinas Victoria y Ciénega de Flores, mientras que Santiago y amplias áreas de San Pedro Garza García presentan temperaturas menores asociadas con una mayor cobertura vegetal.

Las mediciones ilustran el contraste. En la colonia Industrial, al norte de Monterrey, un registro alcanzó 36 grados, cinco grados por encima de la temperatura reportada para el resto del área metropolitana. En el parque Bosques del Valle, rodeado por más de mil árboles, la temperatura fue dos grados menor que la del resto de la ciudad durante el mismo periodo.

El impacto rebasa el termómetro

La falta de sombra puede desalentar los recorridos a pie y en bicicleta, aumentar la dependencia del automóvil y elevar el uso del aire acondicionado. Además, las superficies impermeables absorben menos agua de lluvia, lo que puede favorecer encharcamientos e inundaciones y limitar la recarga de los mantos acuíferos.

El fenómeno también tiene efectos sociales y económicos. Las altas temperaturas dificultan las actividades al aire libre, afectan a quienes trabajan en espacios abiertos y pueden incrementar el gasto de electricidad de los hogares y negocios durante los periodos más calurosos.

Reforestar con mayor precisión

Los registros de zonas de calor del área metropolitana muestran que entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 se plantaron 2 mil 807 árboles dentro de esos puntos críticos, sin contar San Pedro Garza García. Juárez concentró mil 830 ejemplares; Santa Catarina, 243; Guadalupe, 198; Escobedo, 169; Apodaca, 141; Monterrey, 117; García, 89, y San Nicolás, 20.

Estos datos muestran que no sólo importa el número de árboles plantados, sino también su ubicación. Dirigir la infraestructura verde hacia los sectores con mayor estrés térmico puede mejorar la eficacia de las acciones de mitigación y reducir las desigualdades entre municipios.

Medidas de adaptación

Entre las alternativas planteadas para enfriar la ciudad se encuentran la creación de corredores verdes, la recuperación de ríos, la ampliación de áreas verdes y la naturalización de espacios públicos. El municipio de Monterrey también presentó en julio de 2026 una plataforma de análisis climático para priorizar la plantación de árboles, los refugios climáticos y otras medidas frente al incremento de las temperaturas.

La situación de Monterrey evidencia que el calor urbano no depende únicamente de las condiciones meteorológicas. Cada nueva superficie de concreto sin vegetación puede reforzar un problema acumulado durante décadas, mientras que una planeación basada en sombra, árboles y espacios permeables ofrece una ruta para recuperar condiciones más habitables.

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