Jeanne Gibson, una de las últimas sobrevivientes conocidas como “Rosie, la Remachadora”, murió a los 100 años a finales de julio de 2026. Su trayectoria estuvo ligada al esfuerzo industrial de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y a la preservación de la memoria de las mujeres que ocuparon empleos en fábricas y astilleros.
Gibson tenía 18 años cuando dejó Minnesota para trasladarse a Seattle, donde trabajó como soldadora en los astilleros Todd Pacific Shipyards. Ahí participó en la construcción de destructores destinados al esfuerzo bélico estadounidense.
Después también prestó servicio en el Cuerpo de Transporte del Ejército en Juneau, Alaska. Al terminar la guerra, obtuvo un doctorado, ejerció como profesora durante tres décadas y consiguió una licencia como piloto privada.
Una vida dedicada a conservar la memoria histórica
Durante sus últimos años, Gibson participó en actos conmemorativos, visitó espacios históricos vinculados con el frente interno de la Segunda Guerra Mundial y compartió sus experiencias con estudiantes y visitantes. También colaboró con iniciativas para mantener vivo el legado de las mujeres que trabajaron en la industria durante el conflicto.
En 2024, Gibson y otras sobrevivientes de aquella generación recibieron de manera colectiva la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, en reconocimiento a sus contribuciones al esfuerzo de guerra y a la transformación del papel de las mujeres en la vida laboral.
El personaje de “Rosie, la Remachadora” se convirtió en un símbolo de las mujeres que desempeñaron labores industriales mientras muchos hombres combatían en el frente. Gibson fue una de las representantes vivas de esa generación y utilizó su historia para destacar la importancia de la igualdad de oportunidades.
Su trayectoria quedó documentada en espacios históricos y educativos de California y Hawái, donde relató su experiencia como soldadora y promovió el conocimiento sobre la participación femenina en la industria durante la Segunda Guerra Mundial.

