La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó el 5 de octubre de 2026 al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, por sus declaraciones sobre un incidente con la Guardia Costera estadounidense en Tamaulipas y por su participación, junto con el gobernador Mauricio Kuri, en la colocación de la primera piedra de una Academia Internacional de Capacitación Policial en Querétaro.
La mandataria señaló que el proyecto de capacitación policial debía revisarse mediante los canales institucionales correspondientes y pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores comunicarse con el diplomático y con el gobernador queretano. El acto se realizó el 2 de octubre sin la participación de integrantes del Gabinete de Seguridad federal ni de la Cancillería.
El nuevo desencuentro se suma a una serie de diferencias entre Sheinbaum y Johnson relacionadas con el combate al crimen organizado, la corrupción, la cooperación bilateral y el respeto a la soberanía de México.
Las diferencias por la seguridad y la soberanía
En abril, durante un acto en Topolobampo, Sinaloa, Johnson afirmó que la inversión privada necesita certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción y extorsión. Sheinbaum calificó esas declaraciones como desafortunadas y sostuvo que un embajador no puede asumir una actitud injerencista.
Siempre el papel de los embajadores tiene que ser una relación de respeto mutuo. A la presidenta le corresponde garantizar el respeto y la soberanía de México.
En junio, la presidenta pidió al embajador limitar su actuación a los temas de coordinación y colaboración bilateral, luego de que Johnson advirtiera que convertir la lucha contra el crimen organizado en un debate político representaba una oportunidad perdida para fortalecer la cooperación entre ambos países.
Sheinbaum insistió entonces en que los embajadores deben respetar los asuntos políticos internos de los países y afirmó que los asuntos de México corresponden a los mexicanos.
En julio, la mandataria llamó al Gobierno y a las agencias de seguridad de Estados Unidos a privilegiar la coordinación con las autoridades mexicanas, en lugar de actuar de manera unilateral. Argumentó que la cooperación produce mejores resultados y que la injerencia o el respaldo a un grupo frente a otro puede generar más violencia.
Otros episodios de tensión bilateral
En agosto, Sheinbaum descartó mantener comunicación con Johnson en relación con una carta enviada por Andrés Manuel López Beltrán al presidente Donald Trump después de la cancelación de su visa. La presidenta respondió que ya había fijado su posición sobre el tema y que no hablaría más al respecto.
En septiembre, tras su Segundo Informe de Gobierno, Sheinbaum reconoció que la relación con Estados Unidos había sido compleja y admitió que existieron momentos de tensión por una solicitud estadounidense relacionada con 10 personas de Sinaloa, entre ellas el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza.
El episodio de Querétaro y las declaraciones sobre Tamaulipas colocan nuevamente la seguridad y la soberanía en el centro de la relación bilateral. La posición expresada por Sheinbaum es que cualquier esquema de cooperación con autoridades estadounidenses debe conducirse mediante coordinación institucional y respeto a las competencias del Gobierno mexicano.

