El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el 1 de agosto de 2026 que su país e Israel aplazarán nuevos ataques contra Irán luego de recibir solicitudes de Teherán y de otros países de Medio Oriente. El mandatario dijo que aceptó cancelar los ataques con la condición de que las partes puedan alcanzar rápidamente un acuerdo.
Trump señaló que los parámetros de un arreglo ya fueron acordados entre sus aliados regionales. Según su planteamiento, el acuerdo incluiría la apertura inmediata, completa y total del estrecho de Ormuz, además del fin de la amenaza nuclear de Irán.
La pausa dependerá de las negociaciones
El presidente estadounidense presentó la decisión como una suspensión condicionada y no como el cierre definitivo del conflicto. Indicó que se abstendrá por ahora de ordenar nuevos ataques mientras se intenta convertir los entendimientos iniciales en un acuerdo formal.
La declaración se produjo en medio de una escalada regional y de preocupaciones por posibles represalias contra infraestructura energética y otros objetivos estratégicos en países del Golfo. Arabia Saudita ha pedido que Estados Unidos e Irán regresen a la mesa de negociaciones, aunque también participó durante la semana en acciones contra instalaciones utilizadas por milicias respaldadas por Teherán en Irak.
Una llamada con Arabia Saudita influyó en la decisión
La decisión ocurrió después de una conversación entre Trump y el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman. De acuerdo con información sobre esa llamada, el dirigente saudita expresó preocupación ante la posibilidad de que Estados Unidos atacara infraestructura energética iraní o ampliara las operaciones militares.
Arabia Saudita también envió a Washington a su ministro de Defensa, Khalid bin Salman, para reunirse con Trump y el vicepresidente JD Vance y revisar la estrategia frente a Irán. La Casa Blanca no había emitido una respuesta pública sobre el contenido de la conversación al momento de la declaración.
El anuncio mantiene abierta la vía diplomática, pero el resultado dependerá de que Irán, Estados Unidos, Israel y los países involucrados conviertan los puntos anunciados en compromisos verificables. Mientras tanto, persisten las advertencias sobre posibles afectaciones a la seguridad regional, al transporte marítimo y al suministro energético.

