China se consolidó como una potencia espacial capaz de desafiar a la NASA estadunidense, 23 años después de que Yang Liwei se convirtiera en el primer astronauta chino en viajar al espacio. El país asiático mantiene una estación espacial permanente, participa activamente en la exploración planetaria y prepara el envío de astronautas a la Luna antes de 2030.
El avance chino ha convertido la exploración espacial en un escenario de competencia científica, económica, tecnológica y geopolítica entre Pekín y Washington. La discusión ya no se limita a si China alcanzará a Estados Unidos, sino a las áreas en las que podría superarlo.
De Yang Liwei a la exploración lunar
En octubre de 2003, Yang Liwei permaneció 21 horas en órbita a bordo de una misión tripulada china. Con ese vuelo, China ingresó al grupo de países capaces de enviar seres humanos al espacio mediante tecnología propia, integrado entonces por Estados Unidos y la Unión Soviética.
Desde aquel momento, el programa espacial chino amplió sus objetivos. Además de operar una estación espacial permanente, el país ha desarrollado misiones de exploración planetaria y logró traer a la Tierra muestras lunares procedentes de la cara oculta de la Luna.
La Administración Nacional del Espacio de China mantiene como objetivo realizar un alunizaje tripulado antes de 2030. Para ello, el programa contempla el desarrollo de un cohete de nueva generación, una nave tripulada, un módulo de descenso lunar y equipos especializados para las operaciones en la superficie.
Un programa construido durante siete décadas
El programa espacial chino comenzó formalmente en 1956, durante el gobierno de Mao Zedong. En sus primeros años avanzó con lentitud debido a las limitaciones económicas y tecnológicas, pero fue concebido como parte del proyecto de modernización nacional.
La consolidación de la industria espacial estuvo marcada por el trabajo del científico Qian Xuesen, quien regresó a China en 1955 después de ser expulsado de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Un año después asumió la dirección del recién creado Instituto de Investigación de Misiles y Cohetes.
Qian Xuesen es reconocido como una figura central en el desarrollo de la industria espacial china. Bajo su liderazgo se desarrolló la primera generación de cohetes Gran Marcha, una familia de vehículos que se convirtió en la base de distintas misiones del programa espacial del país.
La ciudad de Harbin, en el noreste de China, también ocupa un lugar relevante en esta trayectoria. El Instituto Tecnológico de Harbin, fundado en 1920, es considerado uno de los centros que contribuyeron al desarrollo científico y tecnológico que impulsó al país en la carrera espacial.
Con la estación espacial ya operativa, misiones lunares en desarrollo y una meta tripulada para antes de 2030, China busca transformar sus avances acumulados en una presencia sostenida más allá de la órbita terrestre. La rivalidad espacial con Estados Unidos se encuentra así en una nueva etapa, marcada por la exploración lunar y el dominio de tecnologías estratégicas.

