El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó el sábado 1 de agosto de 2026 al Gobierno de Cuba de formar parte de una red que, según su versión, financia y organiza protestas radicales en territorio estadounidense. En una entrevista con Fox, sostuvo que “no hay nada espontáneo” en esas movilizaciones.
Rubio afirmó que esa supuesta red sería utilizada para presionar a legisladores estadounidenses y que Cuba tendría un papel relevante en su operación. Sus declaraciones se refieren a protestas y disturbios ocurridos en Estados Unidos durante los últimos años, incluida la agitación social de 2020.
El funcionario también relacionó, desde su perspectiva, a algunos participantes de aquellas movilizaciones con posteriores protestas propalestinas y manifestaciones contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. No presentó en la entrevista detalles públicos que demostraran cada una de esas conexiones.
Además, Rubio describió a Cuba como una potencia en materia de espionaje y operaciones de influencia. Aseguró que la isla habría mantenido durante décadas mecanismos para infiltrar redes dentro de Estados Unidos, una acusación que forma parte de la creciente confrontación política entre Washington y La Habana.
Las declaraciones se producen después de que el Departamento de Estado difundiera en julio un informe en el que acusó al Gobierno cubano de impulsar actividades de subversión, formar activistas y respaldar lo que Washington califica como terrorismo de izquierda. Ese documento y las nuevas afirmaciones de Rubio reflejan la línea de presión de la administración estadounidense contra La Habana.
Rubio, de origen cubano, ya había acusado anteriormente a Cuba de apoyar movimientos radicales y de representar una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. El Gobierno cubano ha rechazado las acusaciones de Washington y sostiene que las medidas estadounidenses agravan la crisis económica y energética de la isla.

